El manto fue sufragado con el legado testamentario de Antonia Serrano Franco y llevado a cabo por su sobrina Antonia Ruiz de la Escalera de Cisneros. El proyecto fue aprobado por el obispo de Orihuela Ramón Plaza Blanco, que lo recomendó al arcipreste de Santa María, José Luis Martínez Gómez.

Ibarra adornó la vestidura con un impresionante conjunto de símbolos marianos inspirados en las Sagradas Escrituras, en la Letanía Lauretana y en la misma tradición local, con un programa iconográfico que explicó detalladamente en un folleto editado al efecto. En el vestido está simbolizada la tradición de la Venida milagrosa de la imagen de la Virgen a Elche en 1370 por medio de un arca en forma de pequeño barco dirigida por la Fe y con la inscripción «Sóch per a Elig». El manto cuenta con una gran cantidad de alegorías marianas: una águila imperial representa la Asunción de Nuestra Señora; unas abejas en campo de flores, la producción de miel que menciona el Cantar de los Cantares; cuatro estrellas son cuatro episodios de la vida de María: Nacimiento, Desposorios, Tránsito y Glorificación; cuatro palmas con corona significan el virginal Parto, la Purificación, la huida a Egipto y la pérdida de Jesús en el templo; cuatro monogramas marianos son cuatro motivos destacados en la historia de la Virgen: Madre de Dios, Belén, hallazgo de Jesús en el templo y el Calvario; también se observan unas ménsulas que sostienen cuatro figuras: la fuente sellada, el pozo de aguas vivas, el candelabro de Salomón y el pomo de perfumes. En la cola se representa la Natividad mediante unas flores y dos cornucopias; y también el escudo del apellido Franco, en recuerdo de la familia que sufragó la vestidura; arriba del mismo, un sol en medio de una corona de palmas verdes, simboliza la misma ciudad de Elche. Finalmente, en el cuello del manto se encuentra el origen de su nombre tradicional: cinco conchas de oro en recuerdo de los cinco siglos de la tradición de la Venida en el momento de la confección de la vestidura. Ésta se completó con dos sandalias fabricadas en los talleres de ornamentos sagrados Ruiz Belloso de Zaragoza. Las cintas de plata de estas sandalias, así como las figuras de la Fe y del sol que aparecen en el vestido y en la cola del manto, respectivamente, son obra del orífice Manuel Balaguer, también de Zaragoza.

El conjunto, que consta de manto, vestido, dos mangas, dos sobremangas y dos sandalias, todo a juego, fue bordado por la ilicitana Mariana Valero Agulló (1859-1918), maestra bordadora, que fue auxiliada por Concepción Vidal Pomares y Manuela Sánchez Aznar, también de Elche. Se estrenó en las fiestas de la Venida de 1917 y desde entonces se ha convertido en el manto de gala de la Patrona de Elche. En 1970, dado su estado de deterioro,  las Adoratrices de Valencia trasportaron sus bordados a un nuevo tejido. Y en 2008 el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales realizó una restauración íntegra cuyos resultados pudieron contemplarse en una exposición realizada en La Calahorra. La imagen de la Virgen sigue siendo vestida con el manto de «las Conchas» en sus solemnidades extraordinarias y, fundamentalmente, en el ciclo navideño que incluye las fiestas de su Venida a la ciudad.

Joan Castaño García

Director del MUVAPE