MUSEO DE LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN, PATRONA DE ELCHE

Los primeros años de la vida de María y su relación con su hijo Jesús se narran con tallas como la de San Joaquín y la Virgen niña del siglo XVIII, la Virgen del Rosario del XVII, una Sagrada Familia del escultor Roque López, discípulo de Salzillo, o un crucifijo de marfil del siglo XVII.

Según la tradición cristiana, recogida en el Misterio de Elche, María vivió en Jerusalén sus últimos años. Allí murió asistida por los apóstoles, pero fue resucitada y subió al cielo en cuerpo y alma. La Santísima Trinidad la coronó como Reina de la Creación. Un relicario de la Virgen y los apóstoles, una pequeña Dormición de María y el estandarte de la Patrona, bordado en seda y plata, objetos todos del siglo XVIII, ilustran este apartado.

 La devoción hacia la Asunción de María fue introducida en nuestras tierras por Jaime I el Conquistador. Los relatos cuentan que el 29 de diciembre de 1370 llegó a una de las playas de Elche un arca en cuyo interior se encontró la imagen de la Virgen y la consueta de su Misterio. Así lo vemos en dos óleos de finales del siglo XIX, que recogen esta tradición local; son obra del pintor ilicitano Fernando Antón, que a su vez copian los que existían en el camarín de la Virgen hasta 1936.

La imagen encontrada fue entronizada en la ermita de San Sebastián donde tuvo su sede la Cofradía encargada de potenciar su culto. En 1648 se trasladó definitivamente a la iglesia de Santa María. Un relicario del mártir San Sebastián, dos impresos del siglo XVII relacionados con la Cofradía de la Asunción y el documento más antigua que hace referencia al Misterio, el testamento de Isabel Caro, escrito sobre pergamino en 1523, nos remontan a esta época.

Entre 1673 y 1784 se levantó la actual Basílica en cuyo camarín central es venerada la figura de la Patrona. La devoción de los ilicitanos ha dado lugar a lo largo de los siglos a numerosas donaciones. Mantos y vestiduras, coronas y joyas, muebles e inmuebles forman el rico patrimonio de la Virgen de Elche. Por ejemplo, el manto azul para la fiesta de la Inmaculada Concepción y el morado para las rogativas, que fueron traídos desde Roma por el obispo Despuig y Dameto en 1795. O el manto «de las Conchas», diseñado por Pedro Ibarra en 1917 para la fiesta de la Venida. O el bordado por las religiosas clarisas de Elche en 1931.

Un papel especial jugó el obispo de Orihuela José Tormo de Juliá. Además de dotar a la ciudad de aguas potables, concluyó a su costa la capilla de la Comunión de Santa María. El 3 de octubre de 1784 consagró el templo y donó al mismo los ricos ornamentos utilizados, así como el copón en el que repartió la comunión, una espléndida obra del orfebre valenciano Fernando Martínez.

El punto central de la fingida capilla del museo está dedicada a la Dormición de la Virgen y recrea el gran lecho que entre el 15 y el 22 de agosto, tras la celebración del Misterio, se levanta ante el altar mayor de Santa María. Se trata de una cama portuguesa del siglo XVII, de madera de ébano y adornos de bronce y plata, que fue donada a la Virgen ilicitana por el duque de Aveyro. Sobre la misma se muestra una talla de María en su Tránsito del siglo XVIII.

El pequeño deambulatorio, en donde dos audiovisuales explican el contenido del mismo, está dedicado a la celebración principal de la Virgen:  la Festa o Misterio de Elche, que tiene lugar cada  14 y 15 de agosto. Gracias a un privilegio del Papa Urbano VIII (1632) se sigue representando en el interior de la Basílica esta obra de origen medieval que nos muestra los últimos días de la vida de María, su muerte, Asunción y Coronación. El Misterio de Elche es Monumento Nacional  desde 1931 y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2001. Entre las piezas relacionadas con esta celebración, podemos contemplar el cantoral miniado del siglo XVIII con el antiguo oficio de la Asunción, una guitarra de 1772, obra del maestro sevillano Joseph de Frías, donada a la imagen de la Virgen para ser utilizada en el coro del Araceli, y la cabecera de la camilla procesional, de terciopelo bordado en oro y plata y con pedrería, del siglo XVI.

Una sala interior nos permite ver un antiguo muro exterior de la iglesia que quedó oculto tras la construcción de la Capilla de la Comunión como atestiguan dos inscripciones originales de 1711 y 1712. Esta cámara está dedicada a los objetos más valiosos de la Patrona. El manto «brochado» del siglo XVIII, de tisú de oro bordado en plata, la corona donada por el mismo obispo Tormo para las grandes solemnidades, también del orfebre Fernando Martínez, y una muestra de las diferentes joyas que a lo largo de los tiempos ha recibido la imagen como ofrenda de sus devotos. Una arqueta de plata de 1940 rememora la construcción de la nueva imagen de la Patrona por el escultor José Capuz en 1940.

Finalmente, una referencia a la Eucaristía: una arqueta eucarística con ostensorio, de plata dorada, original del siglo XVI aunque reformada parcialmente en el XX.

Con el fin de que el Museo permanezca vivo y pueda exponer todo el ajuar de la Virgen, está prevista la rotación de algunas de sus piezas, fundamentalmente las textiles, que se hace coincidir con el calendario litúrgico.

 

Bibliografía básica:

 J. Castaño García y M. Gertrudis Jaén Sánchez, «El Museo de la Virgen de la Asunción, Patrona de Elche: instalación técnica y discurso expositivo», Facies Domini, 3 (2011), p. 325-356.