Acoge muestras temporales tanto de artes plásticas como de otras disciplinas. Ubicada en la planta baja del edificio del ayuntamiento, según el erudito local Pedro Ibarra Ruiz, (1858-1934), se trataría del antiguo archivo, una sala abierta con arcos de medio punto, construido en 1469, al lado de la lonja o galería gótico-renacentista, que se abre a la Plaça de Baix  o “Plaça de Fora”, denominada así en época medieval en oposición a la “Plaça de la Vila”, situada intramuros (actual Plaça de la Fruita).

En su fachada aparecen encastrados fragmentos de lápidas y columnas procedentes del yacimiento de la Alcudia. Según una crónica del magistrado local Cristóbal Sanz, en febrero de 1621 se descubrieron unos restos en La Alcudia, entre los que se encontraba una lápida dedicada a Titus Statilius Taurus, quien fue procónsul de Hispania Citerior entre los años 29 y 28 antes de nuestra era, patrono probablemente de la colonia Iulia Ilici Augusta. Cristóbal Sanz también cita otra piedra De ésta nos dice que “fue traída según tengo entendido de esta loma de La Alcudia. Y se puso en la plasuela de la Mersed, como yo la vi en este puesto y lugar. Y después se truxo a la plasa mayor, a donde agora está puesta, en la pared del archivo, por haverlo mandado sus mercedes de justicia y jurados, año 1621, se pusiese allí junto a la lápida de Statilio Tauro. Es de redondes que dos hombres la abarcarán y de altaria 9 palmos, su color es jaspeado, el grano menudo y fuerte.” Se trata del pedestal dedicado al emperador Augusto y que probablemente fue uno de los grandes monumentos del foro.

Más tarde, en el año 1752, las actas municipales dan noticia de unas excavaciones realizadas en La Alcudia. En esta ocasión, se encontraron varios fragmentos de columnas y estatuas, además de una cabeza de mármol, que fueron fijadas también en la fachada del Ayuntamiento, aunque alguno de estos fragmentos no volvió a su lugar tras la reforma del edificio en los años setenta del siglo XX.

 

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