Pedro Muiño (A Coruña, 1954) realiza su primera muestra en 1971 y ha realizado más de cuarenta exposiciones individuales en España (Alicante, Barcelona, Bilbao, A Coruña, Ferrol, Madrid, Murcia, Santiago de Compostela, Valencia y Vigo) y en Estados Unidos (Miami) y ha participado en numerosas muestras colectivas en España, Francia, Bélgica y Estados Unidos.

Expone su primera individual en Elche, en la que nos presenta una selección de medio centenar de obras, de la serie que titula “Serie negra” (2006-2013).

 Muiño trabaja por series, a las que bautiza de forma colectiva. Taumaturgia es la “Facultad de realizar prodigios”, es decir, “Suceso extraño que excede los límites regulares de la naturaleza. Cosa especial, rara o primorosa en su línea. Milagro (hecho de origen divino). Persona que posee una cualidad en grado extraordinario”. Lo que Muiño nos muestra es, en definitiva, un catálogo de lo inexplicable, lo misterioso, lo enigmático, lo impenetrable, lo hermético, lo esotérico, lo secreto, lo profundo, lo oculto. Y ahí radica la paradoja, en querer explicar lo que no puede explicarse.

Estamos, frente al lienzo, ante la inmensidad, el vacío, el espacio. Frente a etapas anteriores el autor resuelve en monocromo: hay una limpieza de color, una luz dorada, donde predominan grises, pardos –sobre todo- rojo inglés, blanco, ocre, amarillento. En esta “Serie negra” (bautizada así por sus fondos) el artista ha pintado lo sustancial, ha habido un mayor proceso de limpieza, de depuración, en el que esa tendencia barroquizante, barroca llega casi al Minimal. Trascendencia, meditación, zen, silencio, vacio. Frente a ello encontramos elementos interesantes: Un gesto que contrae, reduce, que no abarca el lienzo, que intenta controlar pero que late, evitando la gratuidad del propio gesto. Una geometría que lo atraviesa, como queriendo delimitar esa inabarcabilidad que nos está representando, que además remarca en unos colores fluor, valientes, vibrantes. Y por último un símbolo, un icono ya, inexplicable, pero que forma parte de ese paisaje, de ese espacio.

 José Luis Martínez Meseguer